El problema no es solo que las eléctricas cobraran de más, es que lo siguen haciendo

Energías Renovables

04 de Diciembre del 2014

Recientemente, desde estas páginas de Seguimos Informando, podías tener acceso al contenido íntegro de la última nota de prensa de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético sobre los detalles del que sería, hasta la fecha, el mayor escándalo por corrupción de la historia de España: la prescripción, que está investigando la Fiscalía Anticorrupción tras una denuncia de la propia Plataforma, de la obligación de las eléctricas de devolver nada menos que 3.400 millones de euros que habrían cobrado de más en concepto de Costes de Transición a la Competencia (CTCs).

Un artículo de Jorge Morales de Labra.


Seguramente sabrás que los CTCs eran una compensación que pactaron eléctricas y Gobierno en 1997 para compensar las pérdidas que, supuestamente, iban a tener sus centrales ante la inminente liberalización del sector eléctrico, que tuvo lugar desde 1998 y que previsiblemente iba a reducir los precios de la energía eléctrica.


La historia ha demostrado que no solo cobraron la compensación, sino que además los precios de los que han venido disfrutando tras la “liberalización” son muy superiores a los previstos inicialmente, lo que justifica que, tal y como preveía la ley, estuvieran obligados a devolver lo cobrado en concepto de CTCs. Nunca lo hicieron y, en opinión de la Abogacía del Estado, la posibilidad de exigir la devolución habría prescrito en junio de 2010 siendo responsabilidad principal, por tanto, del entonces ministro de Industria de la segunda legislatura de Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián y de su Secretario de Estado de Energía, Pedro Marín.


¿Se trata pues de un asunto del pasado que excluye la responsabilidad del Gobierno actual? Nada más lejos de la realidad. Veamos por qué. 


Los CTCs se calcularon como la diferencia entre lo que las eléctricas esperaban ganar bajo el régimen regulado previo a 1998 y lo que se suponía iban a ganar con esas mismas centrales suponiendo que el precio del nuevo mercado se mantuviera en 36 €/MWh. Un mercado, por cierto, que desde que en 2005 prácticamente duplicara su precio medio respecto del año anterior, no ha vuelto a registrar valores ni siquiera semejantes a los previstos.


El cálculo se realizó sobre las previsiones a 15 años –esto es, hasta 2013– considerando que todas las centrales térmicas (de carbón, fuel o nucleares) existentes en 1997 finalizarían su vida útil en el citado período (se consideraba que una central térmica tenía una vida útil de 25 años) y que las centrales hidráulicas, cuya vida útil estimada era de 35 años, recuperarían su inversión inicial antes de llegar a 2013. Al finalizar el período de cálculo, esto es, como máximo en 2013, la metodología consideraba que la central se desmantelaría siendo nulo su valor residual.


La realidad, sin embargo, es que la inmensa mayoría de aquellas centrales sigue hoy en día funcionando y cobra como si de centrales nuevas se tratara. El hecho tiene un efecto devastador sobre la competencia, puesto que ningún nuevo entrante puede competir con centrales cuya amortización ha sido garantizada. Mucho menos cuando, además de la garantía, han cobrado mucho más de lo que esperaban.


Nos encontramos, por tanto, ante unos beneficios caídos del cielo, cuyo importe estimamos entre 2.000 y 3.000 millones de euros cada año, que son la principal razón de los altos precios de energía eléctrica que sufrimos y sobre los que los sucesivos gobiernos, incluido el actual, han preferido mirar para otro lado.


Nótese la diferencia con lo ocurrido con las energías renovables: se les garantizó una retribución a través del Boletín Oficial del Estado y los Gobiernos, lejos de sobrecompensarlas como en el caso de los CTCs, han recortado retroactivamente la retribución a los pocos años de su puesta en funcionamiento, culpándolas falsamente de los altos precio de la energía y destrozando las expectativas de los que osaron invertir en energía limpia y autóctona. No contaron con el oligopolio ni con que el Gobierno preferiría arruinar la seguridad jurídica del país antes de enfrentarse a aquél.


La situación aún puede ser revertida; quizás si no lo hace este Gobierno lo haga el siguiente.




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Imagen: Colores Mari. FlickR 





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Unión Energética: cómo cambiar todo para que no cambie nada

La Unión Energética ha sido una de las grandes propuestas de Juncker desde que salió elegido presidente de la Comisión Europea. Le ha dado tanta importancia que ha llegado incluso a dedicarle una de las vicepresidencias que ha creado. Por esto el sector energético europeo esperaba con ansia las primeras propuestas de este plan. Y por fin, tenemos un primer borrador filtrado, que marca las líneas maestras de lo que va a ser su propuesta.

Los autores

Aitor Urresti

Aitor Urresti

Ingeniero industrial especializado en energías renovables, trabaja como profesor en la Universidad del País Vasco e investiga el almacenamiento de calor mediante materiales de cambio de fase para la integración de la energía solar en la edificación y la industria.

Alberto Bezunartea

Alberto Bezunartea

Ingeniero Agrónomo, Máster en Medioambiente y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.

Jorge Morales de Labra

Jorge Morales de Labra

Ingeniero Industrial, emprendedor. Sector Eléctrico.