Fukushima 5 años después: el debate raptado

Energías Renovables

11 de Marzo del 2016

Hoy se cumplen cinco años del accidente de la central nuclear de Fukushima. Cinco años de uno de los accidentes nucleares más graves de la historia, pero que parece haber quedado en el olvido.

Es cierto que el secretismo con el que se desarrolló el accidente en sí, como la falta de interés posterior por parte de los grandes medios de comunicación, no han facilitado que se mantenga la atención sobre las consecuencias que está teniendo, pero parece que casi cinco años después de este accidente, su recuerdo se ha disuelto completamente.


Si al inicio del accidente no teníamos muy claro lo que estaba pasando, y nos pasamos horas delante de los vídeos de la central intentando identificar qué eran esas explosiones y las columnas de humo/vapor que se veían, pasado el tiempo seguimos sin tener del todo claro cuáles han sido las consecuencias que ha tenido, y sobre todo qué está sucediendo con las continuas filtraciones de agua subterránea hacia el mar. Y a pesar de la aparente sensación de desconocimiento, del descontrol en muchas de las operaciones de contención y limpieza, el gobierno de Japón ha decidido retomar la apuesta por la energía nuclear poniendo en marcha de nuevo varios reactores nucleares, y parece estar presionando a la población para que retorne a sus casa, sólo 5 años después del accidente.


Pero más allá del accidente en sí, del que ya hemos hablado en varias ocasiones, lo que más me ha extrañado después del accidente de Fukushima ha sido el escaso debate social que ha generado, más allá de las reacciones de los primeros días. Tal vez sea por encontrarse en la otra punta del mundo, pero mientras se iban sucediendo una y otra vez noticias sobre el absoluto descontrol en la gestión de la crisis, el ocultamiento de la información por parte de la compañía a las autoridades en las primeras horas, y la negligencia con la que la propia compañía trataba los protocolos de seguridad, aquí nos planteábamos prolongar la vida de las centrales nucleares hasta los 60 años, como quien decide si es hora de cambiar la goma de la olla express, o sigue tirando con ella hasta que la olla estalle.


Se nos ha raptado el debate a la sociedad, la capacidad de decidir si queremos seguir teniendo estas bombas de relojería en nuestro territorio, si queremos seguir dependiendo de una fuente de energía que es tóxica y peligrosa. Pero es un tema de vital importancia en el futuro cercano. Si queremos cambiar de modelo energético, el cierre de las nucleares es algo que tendremos que hacer antes o después. Y mejor hacerlo cuanto antes, porque la energía nuclear tiene graves problemas que no ha resuelto, y no parece que vaya a resolver jamás:


 


- La energía nuclear es una energía "descontrolada". Por su propia naturaleza, requiere estar fuera del punto de equilibrio, y tal y como se ha demostrado en los accidentes de Fukushima, o antes en Chernobil, cuando hay un accidente es muy difícil de parar.


- Todavía no se ha resuelto el problema de los residuos nucleares. A pesar de llevar décadas dedicando ingentes cantidades de dinero a la investigación, no hay ninguna solución viable a los residuos nucleares, más allá de enterrarlos bajo tierra durante miles de años, y confiar en que nadie o nada (como un terremoto) los desentierre jamás.


- La energía nuclear es cara, tal y como lo han demostrado las centrales de Hinckey Point y Oilukoppoulo. No nos engañemos, la energía nuclear sólo es barata si desde las instituciones se pagan los costes de construcción de la central, tal y como hemos hecho en España.


- La energía nuclear es contaminante. Es cierto que su nivel de emisiones de gases de efecto invernadero es comparativamente bajo si lo comparamos con otros combubstibles, pero su extracción, procesado, y transporte siguen emitiendo gases. Y eso por no contar las emisiones de la construcción de la central y su posterior demolición, y las del tratamiento de los residuos. Pero es que la contaminación es mucho más que los gases de efecto invernadero,  y la energía nuclear, además de los residuos de alta radiactividad, produce una gran cantidad de residuos de baja radiactividad, y grandes impactos en las minas de Uranio.


- La energía nuclear no es compatible con las energías renovables. Por su diseño, las centrales nucleares tienen que estar continuamente en marcha, sin pararse, y sin apenas poder regular la potencia que generan. Esto provoca que en ocasiones, a pesar de hacer mucho viento y poder beneficiarnos de una energía de bajo impacto como puede es la eólica, se tienen que parar parques eólicos en lugar de parar una central nuclear. Si queremos aumentar el porcentaje de energías renovables y transitar hacia un nuevo modelo energético, tenemos que empezar a cerrar las centrales nucleares cuanto antes.


 


Por estas y más razones, aprovechemos este 5º aniversario del desastre de Fukushima para volver a sacar a la calle el debate del abandono definitivo de la energía nuclear.


 


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Texto Aitor Urresti.


Fotografía Libre de Derechos de Uso. Fuente Mike Weightman

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Aitor Urresti

Aitor Urresti

Ingeniero industrial especializado en energías renovables, trabaja como profesor en la Universidad del País Vasco e investiga el almacenamiento de calor mediante materiales de cambio de fase para la integración de la energía solar en la edificación y la industria.

Alberto Bezunartea

Alberto Bezunartea

Ingeniero Agrónomo, Máster en Medioambiente y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.

Jorge Morales de Labra

Jorge Morales de Labra

Ingeniero Industrial, emprendedor. Sector Eléctrico.